Comprar una vivienda implica varios pasos antes de llegar a la firma definitiva ante notario. Uno de los más habituales es el contrato de arras, un acuerdo previo mediante el cual comprador y vendedor dejan por escrito las condiciones esenciales de la operación y el comprador entrega una cantidad de dinero como señal.
Aunque es muy frecuente utilizarlo en las operaciones inmobiliarias, firmar un contrato de arras no es obligatorio. Sin embargo, una vez firmado tiene validez contractual y genera obligaciones para ambas partes. Por este motivo, conviene revisar cuidadosamente su contenido antes de entregar cualquier cantidad.
¿Qué es un contrato de arras?
El contrato de arras es un documento privado que suele firmarse cuando comprador y vendedor ya han alcanzado un acuerdo sobre la vivienda, el precio y las principales condiciones de la compraventa.
Normalmente incluye la identificación de compradores y vendedores, los datos del inmueble, el precio total acordado, la cantidad entregada como señal, el plazo para formalizar la compraventa ante notario y las consecuencias en caso de que alguna de las partes no continúe con la operación. La cantidad entregada se descontará posteriormente del precio de compra de la vivienda.
¿Qué ocurre si comprador o vendedor se arrepienten?
Este es uno de los puntos más importantes y depende de cómo se haya redactado el contrato.
Uno de los sistemas más conocidos es el de las arras penitenciales, reguladas en el artículo 1454 del Código Civil. Cuando se pactan expresamente estas arras, el comprador puede desistir de la operación perdiendo la cantidad entregada. Si quien decide no continuar es el vendedor, deberá devolver al comprador el doble de lo recibido. Pero no todos los contratos de arras funcionan de esta forma. También pueden existir arras confirmatorias u otros acuerdos con consecuencias diferentes ante un incumplimiento.
Por ello, no conviene dar por hecho que entregar una señal permite automáticamente abandonar una compraventa perdiendo simplemente ese dinero. Hay que comprobar qué se ha pactado exactamente en el documento.
Qué revisar antes de firmar unas arras
Antes de realizar una entrega importante de dinero es recomendable comprobar tanto la situación jurídica del inmueble como las condiciones previstas en el contrato. Entre otros aspectos, deberían revisarse la titularidad de la vivienda, las posibles cargas registrales, hipotecas o embargos, la situación de los vendedores, los plazos establecidos para acudir a notaría y cualquier condición especial de la operación.
También resulta especialmente importante prever qué sucede si el comprador necesita financiación hipotecaria. Si la compra depende de que el banco conceda una hipoteca, esta circunstancia puede reflejarse adecuadamente en el contrato para evitar posteriores conflictos. Contar con Abogados inmobiliarios en Salamanca permite revisar previamente estas cuestiones y adaptar el contrato de arras a las circunstancias concretas de la operación.
De las arras a la firma ante notario
Una vez firmado el contrato comienza el periodo previo a la compraventa definitiva. Durante este tiempo, comprador y vendedor deben cumplir las condiciones pactadas y preparar la documentación necesaria.
Llegada la fecha acordada, se formaliza la compraventa mediante escritura pública ante notario. El comprador abona la parte pendiente del precio, descontando la cantidad que ya hubiese entregado como arras, y posteriormente se realizan los trámites correspondientes para inscribir la nueva titularidad del inmueble. En una operación de compraventa, las arras pueden aportar seguridad a ambas partes, pero también suponen asumir compromisos económicos y jurídicos importantes.
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